Los cosméticos (también
llamados maquillaje) son productos que se utilizan para la higiene
corporal o para mejorar la apariencia, especialmente del rostro. Por lo general
son mezclas de compuestos químicos, algunos se derivan de fuentes naturales,
muchos otros son sintéticos.
En los Estados
Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que
regula los cosméticos, define los cosméticos como "sustancia destinada a
ser aplicada al cuerpo humano para limpiar, embellecer o alterar la apariencia
sin afectar la estructura del cuerpo o funciones". Esta amplia definición
también incluye cualquier material destinado para su uso como un componente de
un producto cosmético. La FDA excluye específicamente el jabón de esta
categoría.
El término:
El término cosmético se creó en el siglo
XVII a partir de la palabra griega kosmetikós, que significa "relativo a la ornamentación".
La primera prueba arqueológica del uso de cosméticos se encontró en
el Antiguo Egipto, alrededor del año 4000 a. C. Se sabe que
los antiguos griegos y romanos también usaban cosméticos.
Orígenes animal y vegetal:
A excepción de la cerusa y
el antimonio, que se conocían como cosméticos desde tiempos muy antiguos,
todos los productos cosméticos eran de origen animal y vegetal. El primer
cosmético rojo fue un musgo llamado orchilla Lischen roscella,
de Linneo, con el que se preparaba el tornasol. Este musgo se llamaba
antiguamente fucus, nombre que con el tiempo se usó para todo tipo de
cosmético. Se usaban también ciertas plantas tintóreas, particularmente la Anchusa
tinctoria. Del reino animal, se utilizaba el aesypum (extracto
procedente del sudor de los carneros, bien purificado) y el estiércol
pulverizado de cocodrilo, que servía para curar ciertas enfermedades de la piel
y para hacer desaparecer las manchas y las arrugas.
Productos:
Algunos de los productos que
utilizaban eran: la mezcla de miel con limón para suavizar las manos,
hojas de salvia con carbón de madera como
dentífrico, pétalos de geranio para lograr el rojo intenso
en los labios, etc. Uno de los ingredientes base para diversos productos era
el mercurio, algunos de los objetivos eran colorear los labios, quitar
manchas o usarlo como tintura para el cabello al que le
agregaban sulfuro de plomo, cal y agua.
Las pelucas:
Para el cabello se solían utilizar
diversos productos como el aceite de vitriolo o ácido sulfúrico, el cual es
corrosivo y lo mezclaban con jugo de ruibarbo con el fin de obtener
un tónico aclarador. Lo cual fue otra de las causas de la pérdida
excesiva del cabello y fue uno de los motivos por el que se comenzaron a
utilizar las pelucas. Otra de las costumbres referentes al cabello eran
los peinados altos y ficticios donde a las pelucas les ponían harina de
trigo blanqueada, pulverizada y perfumada; la aplicación de polvos de
colores aparece en Francia en el siglo XVI. Para lavar el cabello
utilizaban un champú en seco preparado con polvos de arcilla,
con el fin de que ésta absorbiera la grasa y la suciedad.
Los labios y los párpados:
Otro de los productos empleados para
los labios era la mezcla de cochinilla y cera de abejas;
para colorear los párpados, usaban nácar molido. Era común en las
mujeres de la nobleza tener el rostro limpio, por lo que se lavaban la cara
con vino tinto y leche de burra. También solían preparar
infusiones de agua de hinojo y Eufrasia.
Para la piel fresca:
Para
tener una piel fresca y suave batían las claras de huevo las cuales funcionaban
como ungüento. Otra costumbre era la de ponerse lunares en algunas ocasiones
eran pintados y otras elaborados con terciopelo. Las pecas no eran bien
vistas y para ello había un remedio hecho a base de hojas
de saúco son savia de abedul y azufre, todo ello en
forma de infusión era aplicado en la piel por las noches luego en la mañana
era eliminado con mantequilla.
Así pues, en
el Renacimiento, tener una buena apariencia también era reflejo del estatus
social.
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