Cada año se celebra la Semana Mundial de
la Lactancia Materna resaltando sus propiedades nutricionales o recomendando acciones
específicas para superar las barreras individuales y colectivas para el
establecimiento de una lactancia materna exitosa. Este año se ha reconocido a
la lactancia
materna como un elemento clave para el desarrollo sostenible y se ha vinculado
específicamente con cuatro áreas temáticas que engloban los 17 Objetivos
de Desarrollo Sostenible: Nutrición, Seguridad Alimentaria y Reducción de la
Pobreza; Supervivencia, Salud y Bienestar; Ambiente y Cambio Climático, y,
Productividad y Empleo Femenino.
El logro de los objetivos a través de
la lactancia
·
Nutrición, Seguridad Alimentaria y Reducción de la
Pobreza
·
Supervivencia, Salud y Bienestar
·
Ambiente y Cambio Climático
·
Productividad y Empleo Femenino
La lactancia materna aumenta el cociente intelectual y el
rendimiento escolar, lo que permite que en la etapa adulta los que fueron
amamantados tengan mayores ingresos económicos en comparación con los que no
recibieron lactancia. Por otro lado, un estudio reciente muestra que las
familias a nivel mundial gastan aproximadamente US $ 44,8 mil millones al
año en la compra de fórmulas infantiles por lo que desalentar el uso de fórmula
y promover la lactancia no solamente cubrirá los requerimientos nutricionales
de los menores de 6 meses de una forma natural y proporcionará beneficios a la
salud del niño a corto y largo plazo, sino que ayudará a la economía familiar.
Es innegable que la lactancia es la base de la salud y bienestar, y es
el mejor comienzo nutricional en la vida. Los niños que no son amamantados
tienen mayor riesgo de contraer enfermedades agudas en etapas tempranas y
desarrollar enfermedades crónicas a lo largo de la vida. La lactancia
también aporta salud y bienestar a las madres que lactan a corto y largo plazo.
Una de las acciones con las que se
puede contribuir al mejoramiento del medio ambiente es promoviendo y apoyando a
las madres para un establecimiento exitoso de la lactancia, ya que la leche
materna es un alimento natural que es ambientalmente seguro y no produce
contaminación o desecho. Al contrario de las fórmulas infantiles que
utilizan recursos naturales para su producción. Se ha estimado que
se necesitan más de 4.000 litros de agua para producir 1 kg de fórmula, se
utiliza plástico y otros materiales para su envasado y se necesitan botellas y
chupones para entregarla. Con base en lo anterior, podemos decir que amamantar se
traduce en una menor degradación y contaminación ambiental.
Por último, la lactancia también se
relaciona con la productividad y el empleo ya que al contar con políticas
de licencia por maternidad se logra aumentar las tasas de lactancia materna
exclusiva, mejorando la salud de los infantes y evitando ausentismo de las
madres trabajadoras por tener que dedicar tiempo para atender los problemas de
salud a los que se enfrentan los niños no amamantados.
Por todos los beneficios de la lactancia anteriormente mencionados y su
relación positiva con el medio ambiente, el mejoramiento de las tasas de
lactancia puede facilitar el logro del desarrollo sostenible. Sin embargo, frente
a las bajas tasas de lactancia materna exclusiva en menores de 6 meses a nivel
mundial la tarea por hacer es grande y el reto de mantener la lactancia en la
agenda pública es aún mayor.
¡Promovamos y fomentemos actitudes positivas hacia la lactancia materna!
¿Cómo lo haces en tu comunidad?
Mónica Mazariegos es
nutricionista con maestría en salud pública con énfasis en epidemiología.
Actualmente, es candidata a doctora en ciencias en nutrición poblacional
en el Instituto Nacional de Salud Pública de México.
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